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Deicida 69 is a solist project from Mexico, the style is experimental rock, punk, noise & jazz. Its creator has remained anonymous. All their albums have been released on independent labels and never found on sale, all work is self-managed and altruistic.

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* CONTENTS *

20 ene. 2015

Deicida 69 & Deterioro Nervioso Irreversible - Synesthesia (Split).





20/01/2015 This is publication of the projects in experimental underground rock, radical rock; from argentine Deterioro Nervioso Irreversible (DNI) and from Mexico, Deicida 69. This album has been publicized by Canadian Label "Garbage Men Puking". 

The album contains six tracks, the first three are from the mexican project Deicida 69, a mix between punk-experimental/ambient. Meanwhile, DNI has released three compositions performed ultranoise a pure old school style, is to draw attention to this Argentine creative project used for this record and earned him the title of it: it is Synesthesia. 

Seals throwing this material specialize in underground rock most obscure and violent there contemporary records. Among their releases there promoters grindcore, hardcore, noise, both Garbage Men Puking as Cieliro Diystro are seals that only publish music for people prone to almost fundamentalist and fanaticism, a very radical people, is not music to please or music without concept which is in their releases. 

The links leave at the end of the post you will find many links where they can meet the work done in Garbage Men Puking.

The disc has an attractive dynamic, starting a rhythmic well made and ending with a sort of decomposition of the sound.

Deicida 69 - Peyote
Peyote is a song from Synesthesia, a split disk Deterioro Nervioso Irreversible & Deicida 69. It's a song about the use of drugs in our society.DOWNLOAD - http://deicida69-band.blogspot.mx/2015/01/deicida-69-deterioro-nervioso.html
Posted by Deicida 69 on martes, 1 de diciembre de 2015

A lo largo de más de 50 años la música popular experimentó un ciclo que en la actualidad se encuentra en retroceso. 
El rock nace en el segundo tercio del siglo XX como un ejercicio de músicos independientes, emerge en un tiempo donde no existía la “industria musical”, donde se transfería de boca en boca. Sus semillas (diseminadas en los campos de algodón por las víctimas del esclavismo, por los hombres de color cuando la piel justificaba la riqueza y la ruina); los cantos… los cantos de los peones en los campos de algodón. Los cantos no atendidos por el patrón y su escopeta, los cantos como mugidos de mulas, los cantos que los desheredados practicaban para comunicarse, para hablar de su día a día, para invitar al sexo por la noche, a beber en el hoyo, a escapar del campo de cosecha que era el campo de exterminio de los pobres. 
De esos cantos nace el blues, el jazz, el rock. La música de los humanos hambrientos, de quien suda trabajando. 
Llegó la industria musical. Creó el chiste del pobre que gracias a su talento trasciende su clase social convirtiéndose en el ser exitoso capaz de lograr lo que el trabajo de toda una vida en campo o en la fábrica no le hubiera podido otorgar. A ese chiste se le llamó Rock Star. 
La imagen, las marcas, la fotografía, las mujeres, la profesionalidad, las discográficas, las salas de conciertos, los fans, y un largo etcétera sirvió para romper el anonimato del rock. Se admiró a los rostros, se crearon personajes ridículos que durante décadas se entregaron a empresarios mentecatos obstinados en demoler la roca que buscaba raspar las carreteras. Se entregaron como la prostituta para lograr grabar en estudio, publicar un disco, conseguir un concierto. 
Esa cultura decadente del rock está hoy en retroceso. Los artistas independientes están matando la oxidada industria musical. Regresa el anonimato entre nuestras jubilosas carcajadas a los ídolos, a los que aspirantes a ser manada, a los personajes que para nosotros son bufones, a las rebabas de ese latón inútil del que jóvenes tontos aún se aferran. Quedarán varados en el mar. 
Regresa el anonimato y lanzaremos por los arcos la daga que en el futuro quemará la piel y con ella nos quemaremos también nosotros. Somos la generación de artistas más potente y productiva de los últimos 50 años. Seguimos siendo minoría. No somos músicos. Nuestra técnica, la sinestesia.